¿Cómo puede influir el tipo de parto en el desarrollo neuro-senso-psicomotriz de nuestr@ hij@?

Sabemos que nuestro bebé tiene que pasar por todas las etapas del desarrollo y no saltarse ninguna para poder conectar correctamente sus circuitos neurológicos y tener así así una mejor capacidad de entender el mundo y resolver problemas. Esto le evitará dificultades a la hora del aprendizaje en su etapa escolar.

En esta entrada, quiero centrarme en:

¿por qué hay bebés que tiene la oportunidad de desarrollarse correctamente pero no lo hacen?

 

Se ponen de pie a edades demasiado tempranas saltándose la etapa del gateo, no integran de forma adecuada un lado de su cuerpo, gatean de forma “rara”, voltean sólo hacia un lado, la coordinación entre sus manos y sus ojos no es la más adecuada. En definitiva, son bebés cuyos padres y madres les han dado la oportunidad de estar en el suelo, dejar que experimentes todas las fases del desarrollo, pero se saltan fases o no acaban de tener una lateralidad bien definida al final de su desarrollo.

Hemos de decir que una de las finalidades del desarrollo neuro-senso-psicomotriz es definir la lateralidad en uno de los dos hemisferios cerebrales.

Esto significa que uno de los dos hemisferios es dominante para todo. Tanto la visión, como la audición, como la escritura, como chutar un balón (o sea, tanto la dominancia ocular, auditiva como motora ya sea de extremidades superiores o inferiores) estarán en el mismo lado. Esto significa que hay un hemisferio cerebral dominante sobre el otro, con lo que la información que llega al cerebro se recoge más rápidamente y sin perderse por el camino. Esto es lo que queremos conseguir con el desarrollo de nuestro bebé, que su lateralidad esté bien definida.

Esto no significa que los bebés ya tengan que definirse como diestros o zurdos desde su nacimiento, sino todo lo contrario. Para que su hemisferio dominante por naturaleza surja deben conectar por igual ambos hemisferios cerebrales. Para ello han de utilizar por igual ambos ojos, ambos oídos, ambas manos y ambas piernas. Y, además, deben conectar ambos hemisferios cerebrales a través del cuerpo calloso. Esto lo empiezan a realizar cuando utilizan al mismo tiempo un lado del cuerpo y el otro, por ejemplo, cuando empiezan a gatear más rápido, porque cruzan las cinturas. Esto significa que gatean apoyando un brazo y la pierna contrarias. Hasta los 4-5 años no se definirá el hemisferio cerebral dominante.

¿Por qué hay bebés, que teniendo la oportunidad, se saltan etapas?

Con lo cual están perdiendo conexiones neuronales directas, y eso les puede llevar a una alteración en la lateralidad. Uno de los factores puede ser tensiones no resueltas que se forman durante el parto. El parto es un proceso muy duro y difícil, tanto para la madre como para el bebé. Se sabe que es el bebé quien decide iniciar el parto. El bebé segrega unas sustancias químicas que, al entrar en contacto con la circulación de la madre en la placenta, envía información a la hipófisis de la madre que aumentará la producción de oxitocina (entre otras hormonas), que es la hormona que se encarga de la contracción del útero. También puede ser que estas sustancias lleguen al líquido amniótico y generen una respuesta inflamatoria en el útero de la madre, lo que iniciaría las contracciones y la respuesta de la hipófisis. Lo importante es que el bebé es quien se inicia el parto, con lo cual podemos imaginar todo el estrés, tensión, ansiedad y angustia que sentirá el bebé si empiezan las contracciones uterinas y no está aún preparad@ o si de repente alguien le coge de la cabeza y le tira hacia el exterior.

En caso de que el parto lo haya iniciado la bebé, tiene que empujar con su cabeza el cuello del útero de forma que lo vaya abriendo, a la vez que este se relaja. Durante todo el paso por el canal del parto su cabeza recibe la presión constante de las paredes del canal. Si la posición de su cabeza es la adecuada, está presión se va repartiendo a lo largo de su columna. Pero si no sale con la cabeza en flexión, sino que la tiene ligeramente extendida o muy extendida la presión se acumula o bien en la parte alta del cuello o bien en toda su columna o en ambos sitios.

Si el bebé encuentra alguna dificultada a su paso por el canal que esté bloqueándole (por ejemplo el promontorio sacro o la sínfisis púbica) sufrirá más presión en la parte de su cabeza con la que contacta. Si además le realizan a la mamá la maniobra de Kristeller (empujan su barriga) la presión que soporta el bebé tanto en su cadera, como en su columna, como en la parte de su cabeza que está tocando la parte ósea de su madre, es impresionante. Por cierto, esta maniobra está completamente desaconsejada por la OMS, pero se sigue realizando.

En el momento en el que saca su cabeza tiene que apoyar la parte posterior de su cráneo (occipital) en la sínfisis púbica e la madre. Este apoyo puede ser muy traumático, comprometiendo las estructuras que hay en esta zona. Aquí hay unos pequeños agujeros en el cráneo por donde salen nervios que se encargan de la succión, deglución, digestión, algunos músculos del cuello, etc. Además de venas y arterias importantes. O sea, que es una zona que debe estar libre. Aquellos bebés que nacen sosteniendo su cabeza no tienen esta zona libre. La tienen en tensión, sus músculos están contracturados y probablemente estos agujeros estén comprometidos.

Los hombros del bebé salen muy pegados al tronco. En la etapa del expulsivo hay un hombro que sale antes y el otro después. Este último puede quedarse atrapado en la sínfisis púbica de la madre. Esto puede provocar un exceso de tracción en la musculatura de forma que se bloquee y haya una tortícolis. Incluso puede haber un arrancamiento del paquete vásculo-nervioso que va al brazo, con lo que ese brazo no tendrá una movilidad adecuada si no se trata. Se puede llegar a romper la clavícula. Hemos de pensar que a veces es necesario emplear una gran fuerza de tracción para sacar al bebé, y su clavícula es muy finita.

Todo esto puede suceder durante un parto “bueno”. Si además se utiliza oxitocina sintética para apoyar las contracciones la cantidad de presión que recibe el bebé (sobre todo su cráneo) en mucho mayor. Si además se utiliza anestesia (epidural), el bebé puede no tener tanta ayuda de la madre, con lo que su trabajo es mayor.

Si se necesita utilizar kiwi (ventosa) para sacar a la bebé o para ayudarle a sortear algún obstáculo se generará una cantidad enorme (extra) de presión en las membranas de su cabeza. Incluso podemos observar que tiene un chichón en el lugar donde se colocó la ventosa, o su cabeza está como hinchada durante los primeros días o las primeras horas postparto. El fórceps también genera presión allá donde se colocan las palas (se tiende a utilizar menos).

Si nuestr@ peque nace por cesárea podemos pensar que no “ha sufrido”. Pero para poder sacarle a menudo tiene que apretar mucho su cráneo para sujetar bien la cabeza (hemos de pensar que su cabeza viene con el líquido amniótico, hay sangre, etc y es escurridiza). También pueden realizar pequeños movimientos en zigzag para conseguir sacar la cabeza por el agujero. Esto genera mucha tensión, tanto en el cráneo como en las cervicales. Hemos de tener presente que el paso por el canal del parto comprime los pulmones, lo cual hace que las primeras respiraciones sean más amplias. Al nacer por cesárea no se elimina el líquido de los pulmones y las primeras respiraciones son más débiles. Esto puede generar problemas respiratorios en el bebé o de niñ@.

También puede nacer con plagiocefalia, si ha estado con su cabecita mucho tiempo encajada y muy pegada a una parte ósea de la madre. La plagiocefalia es un aplastamiento del cráneo que puede ser intraútero o por un problema posicional, si la bebé está siempre apoyando una parte de su cabeza (por ejemplo en el caso de tortícolis o a veces, sin darnos cuenta, siempre hacemos que mire hacia el mismo lado).

Todas estas situaciones que pueden suceder durante el parto crean tensiones en la bebé. Si tiene tensión no realizará su desarrollo libremente. Debe tener todas sus estructuras libres para que su desarrollo sea el adecuado.

Por ejemplo, si tiene tensión en su columna tenderá a ponerse de pie antes, no le gustará estar a 4 patas (gateará poco) y seguramente dormirá con la espalda muy arqueada, puede que le resulte incómodo estar boca arriba en el suelo. Si tiene tensión en la parte alta de sus cervicales (o en la zona suboccipital), además de problemas de succión, deglución, digestión, etc, que hemos hablado antes, podrá tener problemas de integración del reflejo óculo-cefálico. Por eso no hay que poner al bebé boca abajo antes de que se pueda poner por sí mism@. Por que se altera este reflejo. Muchos profesionales que tratan bebés aconsejan poner al bebé boca abajo para “fortalecer” su musculatura cervical. Es un error y no hay que hacerlo. El bebé aún no tiene ninguna necesidad de ponerse boca abajo ni de que su musculatura cervical esté fuerte. Si todo va bien, lo hará sol@ cuando esté preparad@.

Si tiene tortícolis o plagiocefalia, probablemente integre más una parte de su cuerpo que otra, volteará más o sólo hacia un lado. Si tiene tensión en el cráneo es un/a bebé que puede estar incómod@, con lo que el tiempo de estar en el suelo será menor.

La osteopatía ayuda a solucionar estas tensiones y a que tu peque empiece su vida con la libertad que necesita para su correcto desarrollo. Es muy importante tener esto en cuenta para llevar a nuestro bebé a la osteópata pediátrica al poco de nacer. Le vamos a ahorrar muchos problemas tanto durante su etapa de bebé como de niñ@ como de dault@.

¡¡Feliz semana!!

Helena Feijóo Salvador
Osteópata DO
mROE


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